- DESDE LOS TEJADOS -
Desde los tejados he visto gatitas sin dueño,
noches etílico-cafeínicas y ganas de sonreírme.
En reencontrar las estrellas puse todo mi empeño
mientras que a las nubes les daba por contradecirme.
Desde los tejados incluso veo a las hormigas
que trabajan juntas, en equipo y con tesón
y a otra tarde que muere, y no evita ni abriga
la triste y constante huida del sol con el amor.
Desde los tejados veo el humo que contagia
lo venidero que late con fuerzas por sobrevivir ,
caduca la vida, se desintegra la magia
de un paseo floreado por el mes de Abril.
Desde los tejados creí ser libre en mi egoísmo,
todo era a mi medida, pero todo era pequeño,
necesidad de abrir el alma sin miedo al abismo
es lo que siente este gato sin cascabel, cama ni dueño.
Desde los tejados todos los labios están usados
y todos los corazones llenos de cardenales
por las hostias que les da el amor coartado,
sentimientos asimétricos que cabalgan sobre cristales.
Desde los tejados, la luna, es la única que sabe alumbrar
y se atreve a cantar contigo el rock and roll de la soledad.
Aunque sus coros estén fuera de tono, incitan a bailar
con la primera mariposa que se pose en las tejas de metal.
Desde los tejados todos escriben y sueñan
con bajar y habitar bajo los propios tejados,
con plasmar en un gesto lo que la experiencia te enseña
con volverse en la cama y tener a alguien al lado.
- Gonzalo López Murillo -
Agosto 2010, Terraza.
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