- A CASI NADIE -
Porque mi horizonte no tiene final
y los paseos ya no son en bicicleta.
Porque los sueños expiran al despertar
y la cuerda que me ahorca no me sujeta.
Porque mi corazón se salió del pecho
y ahora lo siento latir en la distancia.
Camina todo el día por callejones estrechos
y las plazas le devuelven su fragancia.
Porque me pierdo buscándome desesperado
y hasta con mi propia sombra me embeleso.
Porque brindo a la salud de los estancados
y adaptarse nunca fue un acto reflejo.
Porque mi corazón abandono su cavidad
y ahora habita en la mirada de un ciego,
que impaciente corretea por la ciudad
para abrazar momentos que ya no tengo.
Porque llevo tiempo sentado en mi nostalgia
y sólo deseo columpiarme en los recuerdos.
Porque algunas arrugas me alejan de la infancia
y se forjaron entre risas, lágrimas, fallos y aciertos.
Porque mi corazón escucha las noches
en las que nos jugábamos el amanecer.
Porque se sentó en un escalón de St. Croce
y desde entonces a casi nadie quiere obedecer.
- Gonzalo López Murillo -
Julio 2011, Rehab.
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